Parte I: El lago como espejo
The first chapter establishes the family’s privilege and carefully curated world: a serene lakeside setting, refined rituals of wealth, and a father deeply invested in control and reputation. The excursion begins as a flawless image of success, confidence, and entitlement.
El aniversario número veinticinco de matrimonio merecía algo más que una cena en la ciudad. Eso fue lo que dijo Esteban Larraín mientras observaba el lago desde la terraza de la casa de verano, una copa de pisco sour en la mano. El agua se extendía como una sábana pulida, reflejando las montañas verdes y el cielo limpio de principios de verano. Todo estaba en calma, como si el mundo hubiera decidido portarse bien ese día.
La casa del lago era amplia, luminosa, diseñada para impresionar sin parecer ostentosa. Allí, Mariana había pasado la mañana coordinando los detalles: frutas cortadas con precisión, hielo transparente, menta fresca para los mojitos. Los hijos —Lucas y Sofía— iban y venían, bronceados, despreocupados, con esa ligereza que solo tienen quienes han crecido sabiendo que nada realmente malo les puede pasar.
La joya del día era el velero. Blanco, impecable, con la madera pulida y las velas plegadas con cuidado casi ceremonial. Esteban lo había mandado traer desde el sur hacía dos años y apenas lo usaba, más por lo que representaba que por necesidad. Para él, el barco era una extensión de su éxito: discreto, elegante, incuestionable.
Get his side of the story. Esteban, the protagonist of this story is ready to chat. Message him now and practice your Spanish, with live insights on your writing accuracy.
